El juego es el primer instrumento que posee el niño para aprender y para conocerse, descubre cómo es su forma de actuar y de interactuar con los demás. Al jugar el niño se vuelve creador, hace activo lo vivido pasivamente, elabora vivencias y se identifica con los adultos a través de imitar roles o gestos.

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Por eso, el juego va mucho más allá de ser algo simplemente lúdico. El juego es clave para trabajar la inteligencia emocional de cada niño. Es importante que los niños sepan que experimentan diversas emociones y es necesario explicarles que éstas no son buenas ni malas, son simplemente emociones. Es importante para la salud aprender a reconocerlas y a vivirlas sin juicios de valores.

Por eso aquí te mostramos algunas actividades que pueden ayudar a lograrlo:

La caja de las emociones

Realizar una caja de cartón y poner en ella diferentes papeles con emociones básicas, como por ejemplo,alegría, tristeza, miedo, asco, ira y sorpresa. En cada papel, se podrá hacer un dibujo representativo de la emoción o pegar distintas imágenes que identifiquen el sentimiento.

Una vez al día (puede ser a la noche antes de irse a dormir o durante la mañana) todos los integrantes de la familia, tendrán que sacar algún papel que indiquen cómo se sienten en ese día.

El objetivo del juego es que los padres puedan estar más en contacto con las emociones que tienen sus hijos y viceversa. La idea es que puedan conocer qué le sucede al otro diariamente, sin la necesidad de hablar específicamente del problema o situación por la que estén pasando.

abrazo niño 1
Fuente: Shutterstock

Identificar las virtudes PERSONALES a través del nombre

La idea en este juego es escribir el nombre en un papel bien grande. Debajo de cada letra, cada integrante de la familia, tendrá que escribir alguna característica positiva o cualidad y que empiece por esa letra. Por ejemplo si el nombre es “María”, las cualidades pueden ser: meticulosa, amorosa, risueña, increíble, amistosa.

Se puede hacer de manera personal (cada uno dibuja su nombre y escribe sus propias cualidades) o que otra persona escriba en otro nombre (por ejemplo, un hijo escribe las virtudes que ve en su madre)

Esta actividad es ideal para promover el autoconocimiento de uno mismo pero también ayuda a mejorar el autoconcepto que cada uno tenemos, a partir del cual se construye la autoestima. Si tenemos un autoconcepto negativo de nosotros, nuestra autoestima nunca va a ser alta. Por eso, al jugar esto en familia, los niños podrán aumentar no sólo su propia autoestima, sino la de los demás integrantes.

Familia jugando

Receta “aquello que necesito para estar bien”


Al modo de una receta de cocina, cada niño deberá escribir qué cosas necesita en su vida para estar bien. Pueden ser personas, actividades, objetos. La idea es que pongan todo aquello que los haga sentir mejor.

Luego, para hacer el juego más complejo, pueden escribir al lado el porcentaje de aquello que les da bienestar. Por ejemplo “juntarse con amigos – 90 %” ;“ir al parque 70%”. Con este pequeño juego propiciamos conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás y descubrir cuáles son las cosas importantes para cada uno.

Madre con una niña en brazos y un niño

Dramatización de escenas

La idea en este juego es poder crear un pequeño teatro donde se representan historias (pueden ser inventadas o no). Para facilitar el juego, se puede armar dos dados de papel. Uno que contenga distintas emociones y el otro elementos para ayudar a la historia (por ejemplo, cantidad de personajes, lugar donde sucede la escena, etc).

Niños jugando con materiales

Una vez que tiran los dados, pueden armar una historia y actuarla. Las representaciones teatrales son ideales para que los niños puedan identificar sus emociones, practiquen la resolución de conflictos y trabajen su capacidad de empatizar con los problemas propios y ajenos.

Este juego tiene muchas ventajas para el niño ya que cuando éste se encuentre en una situación parecida a la que debió actuar, tendrá más recursos para afrontarla, siendo más consciente de las emociones y reacciones. Además, si se trata de una situación nueva que el niño debe afrontar, se puede jugar a escenificarla y quitarle el peso dramático.

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Ya tienes muchas ideas para empezar, ¿estás listo para jugar en familia?