Cuando pensamos en el problema de los desechos, la contaminación y el cambio climático en el mundo, muchas personas imaginan fábricas humeantes y ciudades lejanas llenas de smog.

Pero las acciones que derivan en esas consecuencias negativas comienzan por algo mucho más cotidiano y cercano: cómo cada uno de nosotros produce y maneja la basura que genera. Como verás, la posibilidad de revertir el daño que le hemos hecho a nuestro planeta está en nuestras manos, y tomar acción es mucho más sencillo de lo que imaginas.

Con algunos cambios de hábitos podemos hacer un gran aporte para tener el mundo que deseamos para nosotros y para los que vendrán.

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La problemática

Según ONU Hábitat, más de 200 ciudades han aumentado sus tasas de reciclaje en un 40%. Suiza es el país pionero en reciclaje en el mundo. Allí los contenedores están muy bien clasificados y además cuentan con incineradores para aquello que no puede reciclarse, con lo que se produce energía para más de 200 mil hogares.

En América Latina la tendencia es opuesta. Según reportes del Banco Mundial, los países de esta región reciclan menos del 5% de sus desechos, lo cual perjudica al ambiente, la salud y el desarrollo económico de las sociedades.

Además, la basura que se genera en la región representa el 10% de la producida en todo el mundo. Pero, como dijimos, no es sólo una cuestión de gobiernos.

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¿Qué podemos hacer?

Muchas de las costumbres que tenemos empeoran estas problemáticas, por lo tanto, ¡también pueden hacer un aporte importante para revertirlas!

¿Cómo? A través de dos herramientas clave:

  • Reciclar

Es el proceso que crea nuevos artículos a través de materiales utilizados. Así se ahorra energía, se evita desperdiciar materiales, y se emiten menos gases de efecto invernadero.

  • Reducir

Es fundamental y puede hacerse con acciones muy sencillas, como evitar los plásticos de un solo uso (como los sorbetes) o con una compostera en casa.

Claro que también puedes reutilizar, es decir, darle nuevos usos a algo que fue diseñado con un fin, pero que aún a ti puede servirte para otra cosa.

Aquí te compartimos algunos consejos para que veas que sumarte no es tan difícil como crees:

  • Compra sin envoltorios plásticos

Lleva tus propios envases y compra suelto. Verás como ahorras dinero y evitas el plástico excesivo del packaging.

  • Lleva tu bolsa de tela

¡Evita el uso de bolsas plásticas! ¿Sabías que son uno de los residuos más difíciles de reciclar?

  • Intercambia

Puedes cambiar lo que tú ya no usas por otra cosa que alguien tiene sin uso pero a ti te sirve. Visita ferias americanas y mercados de cambio.

  • Repara

¿Se te rompió algo? ¡No lo tires! Intenta repararlo antes de comprar un objeto nuevo.

  • Cambia tu botella de plástico

Ahorrarás dinero, evitarás el plástico y no pondrás en riesgo tu salud. Una buena alternativa para esto son las botellas de vidrio.

  • Usa las dos caras del papel

Aunque pueda parecer obvio o insignificante, al hacer esto estarás ahorrando mucho papel. Tal como dijimos antes, todas las acciones cuentan, incluso las más pequeñas

Separar la basura en distintos cestos
  • ¡Sé creativo!

Piensa qué otros usos puedes darle a una lata, a una caja, o a cualquier otra cosa que ya no te sirva para lo que estaba diseñada. Aplica el pensamiento lateral.

  • Dile que no a los artículos desechables

Si quieres reducir la cantidad de basura que generas, es fundamental que dejes de usar productos como los vasos o platos desechables. Pueden ser muy practicos, pero también son muy dañinos para nuestro planeta.

  • Toma conciencia de tu basura

Préstale atención a la cantidad de basura que generas y haz el desafío de reducirla en cantidad.

  • Crea tu propio compost

¡Esto también te ayudará a reducir el volumen de basura que generas! Evitar botar tantos desechos orgánicos y utiliza el abono para tus plantas.

  • No deseches lo que aún puede usarse

Si tienes algo que está en buen estado pero que ya no lo usas, puedes donarlo o regalárselo a alguien que lo necesite.

  • Separa los residuos

Clasifica tu basura. Separa los desechos orgánicos de los inorgánicos.

  • Elige productos reciclados y/o biodegradables

Recuerda que, como consumidor, tienes más poder del que crees. Con lo que eliges y no eliges comprar puedes ayudar a que las empresas se vuelvan más sustentables. Ese esfuerzo, multiplicado, puede generar un impacto mucho más grande del que imaginas.

Y tú, ¿qué harás para reciclar y reducir en tu día a día? ¡Cuéntanos!

Fuentes:

La Republica

Ecodiario

Svswa.org

Inti.tv