La lucha contra el cambio climático, el reemplazo de los combustibles fósiles por alternativas más sustentables y la consciencia ambiental finalmente han llegado a las agendas públicas de algunos países. Pero esto no ha sido de la noche a la mañana, sino que es fruto de años de activismo por el bienestar del planeta.

En ese contexto, y en lo que respecta a combustibles fósiles, a través de un estudio del grupo de investigación sobre energía Ember, se conoció un resultado muy alentador. Y es que España lidera la caída de su uso en la Unión Europea, junto a Grecia y los Países Bajos. Estos países fomentaron más de la mitad del crecimiento de la energía eólica y solar de la región desde el 2019.

¿Qué son los combustibles fósiles?

Los combustibles fósiles son una fuente de energía que se obtiene de la descomposición de materia orgánica de animales, plantas y microorganismos, que se transforma en petróleo, gas o carbón y cuyo proceso puede tardar millones de años.

Según las Naciones Unidas los combustibles fósiles comprenden el 80% de la demanda actual de energía primaria a nivel mundial. Y es que su uso data desde la revolución industrial, y continúa en la actualidad, sin importar el daño que genera en el medio ambiente.

Pero, al ser una de las fórmulas más económicas para conseguir energía en grandes cantidades, además de ser fáciles y baratas de trasladar así como de almacenar, su utilización no merma.

Sin embargo, una de las grandes desventajas de los combustibles fósiles que debería pesar aún más en la balanza que los puntos positivos, es que impactan negativamente en el medio ambiente y en la salud de las personas.

Esto se debe a que durante la combustión que se produce en la descomposición de la materia orgánica se generan alrededor del 80% de las emisiones de gases tales como dióxido de carbono, monóxido de carbono y otros gases que potencian el efecto invernadero, así como la contaminación del aire, suelo y agua.

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Es por eso, que se generan debates alrededor del uso de los combustibles fósiles ya que si su demanda sigue siendo tan alta como en la actualidad, para el 2050 se estima que su uso duplicaría las cifras actuales, produciendo con esto un aumento al mismo tiempo de las emisiones de carbono, lo que provocaría un incremento mayor de la temperatura media mundial.

Esto implicaría consecuencias graves para el planeta Tierra, así como grandes problemas en la salud de las personas, quienes se verían afectadas por los niveles de contaminación extremos en el aire, con por ejemplo enfermedades respiratorias, cardiovasculares y de piel, entre otras.

Por qué España lidera la caída del uso de combustibles fósiles

Se dió a conocer a través del sexto informe anual 'European Electricity Review' del grupo de investigación sobre energía Ember. España junto a Grecia y los Países Bajos lideran la caída del uso de los combustibles fósiles de la Unión Europea, aunque el gas fósil sigue siendo principal eje del mercado energético nacional.

Según este estudio, como resultado de la crisis del gas en el que su uso cayó un 8% en el continente europeo. Así, se pasó de producir 20% de la electricidad en 2019, al 18% en el 2021, posicionándose los Países Bajos, con una disminución del 24%, y España con una baja del 18%, siendo los dos lugares con mayor desarrollo en la generación de energías renovables.

Sin embargo, España continuó con la producción de electricidad a partir del gas en un 25%, lo que siguió marcando los precios de la electricidad al alza.

Con respecto al uso del carbón, en el documento se señala que sigue siendo alto, aunque las energías solar y eólica han aumentado su producción en la UE hasta los 44TWh en los últimos dos años.

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En España, sin embargo, el carbón aportó menos del 3% de la electricidad en 2021, una baja en comparación al 5% del 2019, lo que implica que en este país la producción de energía con carbón disminuyó casi a la mitad en ese año.

Por lo que se puede sacar en limpio del estudio, que analiza la generación eléctrica en la Unión Europea entre 2019 y 2021, España fue el país que más redujo el uso del carbón y del gas de todo el continente, lo que lo posiciona como un buen referente en la lucha contra el cambio climático y el reemplazo de los combustibles fósiles por fuentes renovables y alternativas más sustentables para el medio ambiente.

El uso de la energía solar de este país, en el período comprendido entre estos dos años (2019-2021) pasó de 15 TWh a 26 TWh, expandiendo y elevando el uso de las energías renovables en el continente. Este tipo de alternativas renovables generaron un tercio de la electricidad del país.

Alternativas a los combustibles fósiles

Teniendo en cuenta las consecuencias que generan en el medio ambiente es por eso que las sociedades y los gobiernos intentan buscar alternativas un poco más sustentables, como fue el caso de España en la Unión Europea.

Sin embargo, esta caída en el uso de los combustibles fósiles no alcanza para frenar los efectos del cambio climático y la contaminación en el planeta. Es por eso que se requiere de un mayor esfuerzo por parte del resto de los países para lograr alternativas más sustentables.

Los años siguen pasando y es condición replantear y cambiar la matriz de producción, así como la conciencia ambiental social con el fin de que haya un aumento exponencial del uso de energías renovables para garantizar que tanto el carbón como el gas sean sustituidos antes de 2035 a fin de mantener viable el objetivo de 1,5°C.

Entre algunas de las alternativas más sustentables para la producción de energía que reemplacen a los combustibles fósiles se puede mencionar:

Energía eólica. Tecnologías y aplicaciones en las que se aprovecha y utiliza la fuerza cinética del viento, convirtiéndola en energía mecánica o eléctrica.

Energía solar. Utiliza el calor del sol para producir electricidad.

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Biocombustibles. Son fuentes de energías renovables que se producen orgánicamente. Provienen de biomasa, es decir de materia orgánica producida en un proceso biológico y espontáneo o provocado.

Geotérmica. La energía se extrae de la corteza terrestre. Se basa en el aprovechamiento del vapor generado naturalmente, el calor subterráneo.

Hidroeléctrica. Se obtiene energía a partir de corrientes de agua.

Mareomotriz. La fuerza de las mareas es convertida en energía limpia e inagotable.

Biomasa. En este caso, se utiliza una proporción orgánica, proveniente de animales o plantas, o de actividades humanas para la producción de energía.

Biogás. Se obtiene de la descomposición de la materia orgánica por el proceso biológico de digestión anaeróbica en un medio con carencia de oxígeno y por medio de bacterias específicas.

Energía nuclear. A pesar que fue y es bastante cuestionada por no pertenecer al grupo de energías renovables y por tener algunas desventajas, según el Foro de la Industria Nuclear Española “las únicas fuentes disponibles a gran escala que no emiten gases de efecto invernadero en su operación son las energías renovables y la energía nuclear”, debido a que la misma no produce emisiones de CO2.

Es por eso que se puede decir que el funcionamiento de las centrales nucleares no envían a la atmósfera gases de efecto invernadero, ni productos de combustión que favorezcan al cambio climático y a la contaminación del planeta. Sin embargo, sus residuos radiactivos deben ser gestionados de la manera adecuada para que no generen daños en la salud de las personas.

¿Conocías los efectos negativos de los combustibles fósiles?¿Sabías que España lidera la caída de los mismos en la Unión Europea?

Fuente: Conicet Mendoza, Naciones Unidas, La Vanguardia